Reseña “La posesión de la momia (2026)”: terror que se atreve a romper su propia fórmula
- estefaniafernandez13
- 15 abr
- 2 Min. de lectura
La posesión de la momia (2026): terror que sí sorprende (y sí incomoda)
La posesión de la momia llega este 16 de abril y la neta… sí se siente diferente desde el inicio. Arranca con una idea bastante original, algo que se agradece porque últimamente muchas películas de terror se sienten iguales. Aquí mezclan posesiones demoníacas, momias y drama familiar, todo junto, y sorprendentemente funciona.

La historia arranca con algo fuerte: la desaparición de una niña en el desierto y su regreso ocho años después… pero claramente ya no es la misma . A partir de ahí, lo que debería ser un reencuentro se convierte en una pesadilla bastante pesada. Se mueve entre Estados Unidos y Egipto, lo cual le da un plus interesante, tanto por la ambientación como por el uso de distintos idiomas. No se siente forzado, más bien ayuda a que todo se sienta más amplio y menos típico.
En cuanto a actuaciones, la verdad es que todos lo hacen bastante bien. Jack Reynor y Laia Costa logran transmitir muy bien ese dolor de padres que llevan años cargando con la pérdida, y cuando la niña regresa, todo se vuelve todavía más incómodo. Natalie Grace, que interpreta a la hija, se rifa muchísimo: no solo actúa, también hizo muchas de sus propias escenas físicas y pasó horas (hasta 8 por día) en maquillaje para lograr esa transformación tan perturbadora . Y sí se nota.

La película mantiene buen suspenso casi todo el tiempo, pero de la mitad hacia el final se pone mucho más intensa. Hay escenas bastante fuertes —de esas que sí te incomodan— como el secuestro de la niña o cuando empiezan las posesiones dentro de la familia. Y aquí va un dato clave: no todo es CGI, hay muchísimo efecto práctico (sangre, descomposición, cosas viscosas hechas incluso con comida real y mezclas rarísimas) que hace que todo se vea más real… y más asqueroso . Hay momentos que incluso pueden dar náusea, literal.
Otro punto fuerte es cómo está hecha. Gran parte de la película pasa dentro de una casa que prácticamente funciona como un personaje más, cambiando conforme avanza la historia . Además, el director Lee Cronin (el mismo de Evil Dead: El despertar) le mete mucho al horror corporal y psicológico, pero también a la parte emocional, entonces no solo ves cosas fuertes, también te importa lo que le pasa a la familia.
El sonido y la música también hacen buen trabajo. La música es de Stephen McKeon y ayuda mucho a crear esa tensión constante sin depender tanto de sustos fáciles. Todo se siente más como una experiencia que te va apretando poco a poco.
Y el final… la verdad está muy padre. Juega con lo que uno espera en este tipo de películas. Cuando crees que ya sabes quién va a morir o quién se va a salvar, te cambia la jugada. No es el típico final, y eso se agradece bastante porque no se va por lo obvio.
Calificación: 4.5/5
Recomendación:
Sí la recomiendo. Sobre todo si ya estás cansado de películas de terror predecibles. Tiene cosas nuevas, es intensa, visualmente pesada y sí logra sorprender. No solo asusta: incomoda… y eso, en este género, ya es mucho decir.





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